Almonty: el año bisagra del minero que convierte el wolframio y el molibdeno en armas geopolíticas
19.06.2026 - 18:42:26 | boerse-global.de
Almonty Industries ha puesto fin a su etapa de desarrollador junior. Con la mina Sangdong ya en producción comercial desde marzo de 2026, la compañía se enfrenta ahora a dos frentes simultáneos: certificar los recursos de molibdeno que necesita Corea del Sur para salir de una crisis de suministro, y apuntalar la producción de wolframio para los fabricantes de chips que buscan urgentemente una alternativa a China.
Las cuentas reflejan el salto. En el primer trimestre de 2026, los ingresos se dispararon un 221%, hasta 25,4 millones de dólares canadienses. El flujo de caja operativo pasó de negativo en 4,4 millones a positivo en 9,7 millones. Y el EBITDA ajustado —antes en pérdidas— se situó en 6,1 millones de beneficio. La caja disponible al cierre de marzo alcanzaba 259,9 millones. Un giro de guión que certifica el despegue como productor.
La máquina de Sangdong procesa ya 640.000 toneladas de mineral al año, de las que se obtienen unas 2.300 toneladas de concentrado de wolframio. Pero la hoja de ruta es más ambiciosa: una segunda fase, financiada con un bono convertible de 773 millones de dólares al 2,25% con vencimiento en 2031, duplicará esa capacidad en 2027.
El molibdeno corre paralelo. Almonty ha perforado el 37% de los 12.000 metros previstos en el programa de Sangdong, con 26 sondeos completados. Los análisis confirmen que las leyes minerales se mantienen alineadas con los datos históricos, y el perfil del cuerpo mineral sigue siendo consistente. El proyecto se extiende justo al lado de la mina de wolframio, en la provincia de Gangwon, lo que permite aprovechar la infraestructura existente.
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La urgencia tiene nombre propio: el Gobierno surcoreano ha declarado una situación de crisis por el hundimiento de las reservas nacionales de molibdeno. Este metal, clave para aceros resistentes al calor, aleaciones aeroespaciales y semiconductores, sufre las restricciones a la exportación impuestas por los productores dominantes. Almonty se perfila como suministrador local para las industrias tecnológicas y de defensa alineadas con Occidente.
Además del negocio, llega el catalizador técnico. El 29 de junio, la acción de Almonty será incorporada a los índices Russell 1000 y Russell 3000. Los fondos indexados y ETF que replican estos benchmarks se verán obligados a comprar el título. A cotización de 26,86 dólares canadienses, la acción suma una rentabilidad del 123% en lo que va de 2026, aunque todavía se encuentra un 20% por debajo del máximo anual de 33,35 alcanzado a mediados de abril.
El programa de molibdeno concluirá en las próximas dos o cuatro semanas, con el 63% restante de los sondeos. Los resultados completos determinarán si el recurso puede sustentar el paso a producción activa sin demora.
La pata del wolframio, entretanto, está en plena ebullición geopolítica. Dos gigantes químicos japoneses —Showa Denko Kanto y Central Glass— han alertado a Samsung, SK Hynix y DB HiTek de que sus existencias de hexafluoruro de wolframio, un gas indispensable para fabricar chips de 3 a 7 nanómetros, se agotarán en julio. Japón produce una cuarta parte del wolframio mundial, pero el 95% del suministro global está en manos de China, Rusia y Corea del Norte. Pekín, que ya recortó las exportaciones a finales de 2025, solo permite desde enero de 2026 que 15 empresas designadas vendan wolframio al exterior, controlando así cantidad, plazos y destinos.
Almonty ha movido ficha para capitalizar ese desabastecimiento. Trasladó su sede de Toronto a Dillon, en Montana, para construir una cadena de suministro libre de dependencia china. Su proyecto Gentung, también en Montana, podría arrancar la producción en el segundo semestre de 2026. El momento no es casual: a partir de enero de 2027, el Pentágono tiene prohibido adquirir wolframio de origen chino, y Estados Unidos no produce este metal de forma comercial desde 2015.
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La cúpula directiva refleja la nueva estrategia. El 9 de junio, los accionistas ratificaron con más del 99% de los votos a dos generales retirados del Ejército estadounidense —Gustave F. Perna y Alan Estevez— en el consejo. Y desde el 1 de junio, Jorge Beristain, exanalista minero de Deutsche Bank, ocupa el cargo de director financiero. La señal es inequívoca: Almonty ya no vende solo wolframio; vende a los inversores institucionales una tesis de seguridad geopolítica.
El riesgo, advierten los informes, no es teórico. Las plantas japonesas de chips se enfrentan a paros el próximo mes si no hallan fuentes alternativas. En seis meses, la prohibición estadounidense cerrará el grifo del wolframio chino. La cadena de valor de los semiconductores depende, literalmente, de que minas como Sangdong estén listas.
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