BYD sortea el escrutinio en Hungría mientras prepara el lanzamiento del Qin Max y su cotización se resiente
Published on 07/22/2026 at 21:11 | Redaktion boerse-global.de
El pasado 21 de julio, inspectores húngaros irrumpieron sin previo aviso en la planta que BYD tiene en Szeged para revisar permisos de residencia, justificantes de la seguridad social y contratos laborales de la plantilla. La operación, adelantada por la South China Morning Post, es la primera manifestación tangible de la investigación anunciada por el primer ministro Péter Magyar, quien ha ordenado una revisión exhaustiva de todas las subvenciones, exenciones fiscales y autorizaciones vinculadas a la inversión del fabricante chino en el país. El detonante de todo ello es el controvertido paso del exministro de Exteriores Péter Szijjártó —quien negoció personalmente el acuerdo cuando aún estaba en el cargo— a las filas de BYD como ejecutivo de relaciones externas.
La organización Transparency International ha alertado de un claro caso de "puerta giratoria", agravado por la ausencia en Hungría de un periodo de enfriamiento legal para los ministros que abandonan sus funciones y pasan a trabajar para empresas con las que antes trataron. La polémica se intensifica con la decisión del Comité de Seguridad Nacional húngaro de clasificar como secreto hasta el 31 de diciembre de 2051 los detalles del caso Szijjártó–BYD, según informó Rúzs online. El propio comité baraja citar al exministro para que declare. La formación Tisza, citada por Startlap, ha subrayado que el riesgo de seguridad no reside en BYD como compañía, sino en que un antiguo responsable con acceso a información clasificada trabaje ahora para el grupo asiático.
El malestar cunde entre los directivos chinos en Hungría, que temen, según Portfolio.hu, que el caso acabe salpicando al conjunto de las empresas del gigante asiático presentes en el país. De hecho, junto a la planta de BYD, también fue inspeccionado un proveedor chino de baterías. La fábrica de Szeged es estratégica para BYD: se trata de su primera instalación de producción en Europa, lo que le permite eludir el arancel compensatorio del 17% que la Unión Europea aplica a los vehículos eléctricos importados desde China. La compañía se comprometió a destinar unos 246 millones de euros a proyectos de investigación en Hungría, centrados en conducción autónoma y tecnología de propulsión. En los círculos del sector no se descartan posibles retrasos en la producción debido a la auditoría en curso.
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La cotización, lastrada por la incertidumbre política
La sombra de la investigación pesa sobre el valor en bolsa. Las acciones de BYD cotizan a 9,77 euros, con un descenso del 2,10% en la jornada. El precio se sitúa aproximadamente un 8% por debajo de su media móvil de 200 sesiones, situada en 10,61 euros, lo que indica que la recuperación a medio plazo aún no se ha consolidado, pese a que el título se ha alejado del mínimo de 52 semanas, fijado en 8,03 euros. Otras fuentes sitúan el precio en 9,86 euros, con una caída del 1,25%, y recuerdan que el valor se encuentra un 33,41% por debajo del máximo anual de 14,80 euros alcanzado el 22 de julio de 2025. Desde enero, la acción acumula un retroceso del 7,94%, aunque en los últimos 30 días había remontado un 13,26%.
El Qin Max, un balón de oxígeno para la gama media
Mientras la política complica el horizonte europeo, BYD acelera en el plano comercial. El 22 de julio, el fabricante mostró las primeras imágenes del interior de la berlina media Qin Max, cuyo lanzamiento está previsto para el 13 de agosto, según CnEVPost. Con 4.866 milímetros de longitud y una batalla de 2.820 milímetros, el modelo se ofrecerá tanto en versión 100% eléctrica —con motor de 240 kW o 120 kW— como híbrida enchufable, equipada con un motor de combustión de 1,5 litros y un propulsor eléctrico de 175 kW. El momento no es casual: toda la gama Qin sufrió en junio una caída de ventas del 66,17% interanual, con solo 14.900 unidades comercializadas.
Crecimiento global imparable, pero con síntomas de fatiga
En paralelo, BYD no detiene su expansión internacional. En el centro de Shenshan ha lanzado una campaña de contratación para más de 9.000 nuevos empleados, con salarios de entre 5.000 y 20.000 yuanes mensuales. Tecnológicamente, ha sellado un acuerdo con Xperi para integrar DTS AutoStage como plataforma multimedia exclusiva a bordo de sus vehículos, con despliegue previsto para el cuarto trimestre de 2026. BYD se convierte así en el decimocuarto fabricante en adoptar este sistema, presente ya en más de 16 millones de automóviles en 150 países. En Kazajistán, el grupo Astana prevé montar vehículos BYD a partir de 2027, junto con una nueva marca local de autobuses y la ampliación de una red de carga rápida. En Sudáfrica, Absa ha ampliado su oferta de financiación para BYD con un tipo de interés de prime menos un punto porcentual y una garantía de valor residual, sobre la base de un acuerdo firmado en 2025.
A escala global, BYD desbancó a Tesla como el mayor vendedor de vehículos eléctricos de batería en 2025, con 2,25 millones de unidades —un 28% más— frente a los 1,64 millones de Tesla, que registraron un descenso del 9%. En Reino Unido, las ventas de BYD se dispararon un 880% hasta septiembre de 2025. Sin embargo, el ritmo de crecimiento del grupo se ha ralentizado hasta su nivel más bajo en cinco años, lo que revela que, pese a su liderazgo global, la dinámica interna pierde fuelle justo cuando el frente político europeo añade una capa extra de incertidumbre para los inversores.
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