BYD toca mínimo de 52 semanas y redobla su apuesta por fábricas europeas ya existentes
14.06.2026 - 03:13:59 | boerse-global.de
La cotización de BYD ha perforado esta semana su peor nivel en un año, arrastrada por la inclusión del grupo en la lista negra del Pentágono. El título llegó a caer hasta los 9,25 euros, mínimos de 52 semanas, para después rebotar ligeramente hasta los 9,49 euros. En lo que va de ejercicio, el retroceso acumulado se acerca al 13%, aunque desde máximos anuales el descenso supera el 37%. La decisión de Washington, que clasifica a BYD como empresa militar china, impedirá al Departamento de Defensa contratar directamente con el fabricante a partir del verano de 2026. El impacto financiero directo sobre el negocio será limitado, pero la sombra geopolítica pesa sobre los inversores institucionales.
Ante este escenario, la dirección ha girado el volante de su estrategia industrial en Europa. BYD ha puesto en pausa el megaproyecto que planeaba en Manisa (Turquía) y concentra sus esfuerzos en la primera planta propia del continente, ubicada en Szeged (Hungría). No obstante, el inicio de producción se retrasa hasta el cuarto trimestre de 2026. Para entonces, la compañía deberá cumplir con el requisito de que el 70% de los componentes procedan de proveedores locales —las baterías quedan exentas— si quiere acceder a las ayudas comunitarias.
La espera para levantar una fábrica desde cero se ha tornado demasiado larga. Por eso, BYD ha cambiado de táctica y busca activamente instalaciones industriales ya operativas en el sur de Europa. La vicepresidenta Stella Li ha señalado a España como candidato firme para albergar una segunda factoría. La compra de plantas existentes permitiría esquivar más rápido los aranceles de la Unión Europea a los vehículos eléctricos chinos. Mientras tanto, el negocio europeo avanza: en los primeros cinco meses del año, BYD ya ha superado las 100.000 unidades vendidas en el continente.
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La ambición a largo plazo no se resiente. El consejero delegado, Wang Chuanfu, ha fijado un objetivo que parece titánico: desbancar a Toyota como el mayor fabricante de automóviles del mundo en un plazo de cinco años. La llave para conseguirlo es la nueva generación de baterías Blade, cuya producción está actualmente limitada por la capacidad de fabricación. No será hasta 2027, cuando las nuevas líneas de baterías estén plenamente operativas, cuando el grupo espera dar un salto de escala. Hasta entonces, el capital se dirige a la infraestructura: BYD ha anunciado una inversión multimillonaria en una red de carga ultrarrápida en toda Europa.
El mercado, sin embargo, sigue descontando malas noticias. El RSI se sitúa en 33,7, lo que indica que el valor está sobrevendido. Tanto la media móvil de 50 sesiones (10,85 euros) como la de 200 sesiones (10,99 euros) quedan muy por encima del precio actual, confirmando que la tendencia bajista no es un simple sobresalto pasajero. En la junta de accionistas del 9 de junio se aprobó el reparto de un dividendo de 0,41141 HKD por acción, cuyo pago comenzó el día 11. La cita fue también el pistoletazo de salida para la nueva hoja de ruta industrial que, entre la presión geopolítica y la urgencia comercial, define el momento BYD.
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