El pulso de Microsoft: una demanda colectiva y una central de gas para alimentar sus sueños de IA
23.06.2026 - 10:54:09 | boerse-global.de
Microsoft se encuentra en una encrucijada. Mientras desembolsa cifras récord para construir su propia central eléctrica junto a Chevron, una demanda colectiva amenaza con poner en tela de juicio la viabilidad de su estrategia de inteligencia artificial. El próximo 11 de agosto de 2026 marca una fecha clave: los accionistas podrán asumir el liderazgo de la denuncia presentada por el bufete Levi & Korsinsky, que acusa al gigante tecnológico de ocultar problemas en la integración de Copilot.
La querella se centra en las declaraciones públicas del equipo directivo. Los demandantes sostienen que Microsoft no informó adecuadamente sobre las dificultades técnicas que enfrentaba la herramienta Copilot. Para resolverlas, la compañía habría tenido que desviar costosa capacidad de computación de su plataforma Azure, un movimiento que afectó directamente a los márgenes. Cuatro ejecutivos figuran como demandados, aunque la empresa rechaza de plano las acusaciones y defiende la exactitud de sus comunicaciones.
La sombra judicial coincide con una apuesta sin precedentes por la infraestructura energética. Microsoft ha firmado un acuerdo a largo plazo con Chevron para desarrollar en el oeste de Texas el “Project Kilby”, una central de gas natural que suministrará 2,67 gigavatios de electricidad exclusivamente a un nuevo centro de datos. La planta, que tomará gas del Pérmico, comenzará a operar en 2028 y costará unos 7.000 millones de dólares. Chevron se reserva la decisión final hasta finales de 2026.
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El contexto financiero revela una tensión creciente. Los ingresos del negocio de inteligencia artificial se han disparado un 123% interanual, hasta superar los 37.000 millones de dólares. Pero los costes crecen aún más rápido: en el tercer trimestre fiscal, Microsoft invirtió cerca de 31.000 millones de dólares en nuevas instalaciones, y para el conjunto del ejercicio prevé un desembolso de 190.000 millones. El encarecimiento de los procesadores gráficos contribuye a esta escalada.
En bolsa, la desconfianza se ha instalado. La acción cerró el lunes a 321,45 euros y cotiza actualmente a 321,70 euros, lo que supone un descenso cercano al 20% desde enero. El índice de fuerza relativa (RSI) se sitúa en 33, indicando un estado de sobreventa, mientras que el precio se mantiene un 9% por debajo de su media móvil de 50 sesiones. El máximo histórico de 478,10 euros, alcanzado en octubre, queda muy lejano.
Más allá del litigio y los gastos, la compañía afronta otras turbulencias. El negocio de videojuegos Xbox se somete a una reestructuración con el nombre en clave “Project Helix”, que incluirá despidos. Además, han salido a la luz negociaciones fallidas con Oracle que provocaron un cuello de botella temporal en la capacidad de servidores. Para diversificar su dependencia de OpenAI, Microsoft evalúa integrar los modelos del chino DeepSeek, una movida que busca acelerar la amortización de la costosa infraestructura.
El 11 de agosto será un hito procesal, pero el verdadero juicio lo dictarán los inversores. Exigen que los 190.000 millones de dólares en capex se traduzcan en beneficios tangibles y no en promesas difuminadas por las dudas jurídicas y técnicas.
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