Nvidia: el récord de 81.600 millones choca con los límites físicos de Rubin Ultra
Published on 07/01/2026 at 14:03 | Redaktion boerse-global.de
La paradoja de Nvidia en 2026 no tiene precedentes. Por un lado, el gigante de los semiconductores acaba de registrar un trimestre récord con ingresos de 81.600 millones de dólares, un 85% más que el año anterior, y unas ventas anuales de 215.900 millones impulsadas casi en exclusiva por el negocio de centros de datos. Por el otro, la acción cotiza a 175,22 euros —un 13% por debajo de su máximo anual y un 9% menos en el último mes—, y el propio Jensen Huang ha admitido públicamente que no logra conciliar esa caída con los fundamentales. El mercado premia los resultados, pero castiga el futuro.
El futuro inmediato tropieza con un obstáculo tan concreto como ineludible: las leyes de la física. El buque insignia de la próxima generación, el Rubin Ultra, fue concebido para integrar cuatro enormes dies en un único sustrato mediante la tecnología CoWoS-L de TSMC. El plan ha sido descartado. La razón son los problemas de warpage —el sustrato se deforma bajo la carga térmica y mecánica—, una limitación que obliga a Nvidia a volver a un diseño de dos dies. La consecuencia inmediata es la reducción a la mitad de la capacidad de cómputo y del ancho de banda de memoria respecto al diseño original. Para compensarlo, la compañía recurrirá a una configuración “2+2” a nivel de placa, un rodeo técnico que rara vez se ve en un líder de la industria.
Mientras la ingeniería busca soluciones, el negocio avanza con fuerza. En la conferencia de Bank of America de junio de 2026, la CFO Colette Kress reveló que los compromisos de suministro de la compañía ascienden a unos 124.000 millones de dólares. Una cifra que, según ella, desmiente la idea de que los chips personalizados (ASIC) puedan convertir la hardware de Nvidia en un commodity. De hecho, el argumento estructural más potente de la directiva es la llegada de la inteligencia artificial agéntica: un software que no solo responde preguntas, sino que planifica, ejecuta y supervisa tareas de forma continua, generando una carga de inferencia mucho mayor y permanente. Eso, sumado al giro hacia la inferencia que Huang ha bautizado como el “punto de inflexión”, sugiere que la demanda de potencia de cálculo —memoria, redes, energía— podría seguir creciendo muy por encima de lo previsto.
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La próxima plataforma, Vera Rubin, está prevista para finales de 2026 y combinará GPUs Rubin con CPUs Vera, ofreciendo hasta 35 veces más rendimiento por vatio que su predecesora Blackwell. Según análisis de SemiAnalysis, los ingresos del segmento de centros de datos en la segunda mitad del año fiscal 2027 podrían alcanzar los 202.000 millones de dólares, un 20% por encima del consenso de Wall Street (169.000 millones). Ese optimismo se refleja en el precio objetivo medio de los analistas: 264,53 euros, un potencial de subida del 51% desde el nivel actual de 174,90 euros.
A corto plazo, sin embargo, el mercado se mantiene en modo wait and see. El RSI se sitúa en 46,4 —neutro—, la acción cotiza un 7% por encima de su media de 200 días (163,92 euros) y un 3,6% por debajo de la media de 50 días. La caída desde el máximo de 202,50 euros ronda el 13%. El escenario bajista contempla un descenso continuado de los precios de alquiler de GPUs y una normalización del gasto de los hiperescaladores, lo que comprimiría simultáneamente los múltiplos y la tasa de crecimiento.
La presión competitiva tampoco descansa. OpenAI presentó “Jalapeño”, su propio chip desarrollado con Broadcom; Anthropic refuerza su apuesta por las TPU de Google y los Trainium de Amazon. Los ASIC crecerán un 44% en 2026, casi tres veces más rápido que el mercado de GPUs genéricos. Por ahora, el ecosistema CUDA sigue siendo el foso de Nvidia —los desarrolladores no abandonan sus flujos de trabajo consolidados—, pero la dirección es clara y la pendiente se empina.
El segundo semestre de 2026 definirá si el mercado termina por alinear sus dudas con la solidez de los fundamentales. Nvidia tiene las órdenes de suministro repletas, la nueva plataforma en puerta y un cambio de ciclo de entrenamiento a inferencia que, si la lógica agéntica se cumple, multiplicará la demanda en lugar de sustituirla. La pregunta ya no es si la compañía puede crecer, sino si los inversores están dispuestos a creer lo que ven sus propios ojos —y sus propios balances.
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