Oro: la consolidación cerca del soporte clave desafía al recorte de JPMorgan mientras la demanda física y los bancos centrales sujetan el mercado
Veröffentlicht: 07.07.2026 um 16:14 Uhr, Redaktion boerse-global.de
El oro se mueve en un estrecho corredor entre los 4.100 y los 4.225 dólares, atrapado entre el tijeretazo de JPMorgan a su objetivo para el cuarto trimestre y las señales de fortaleza de la demanda física. Tras registrar el peor trimestre en décadas, el metal busca un rumbo claro mientras el mercado digiere datos macroeconómicos dispares y espera las actas de la Fed.
El recorte de JPMorgan y las divergencias entre bancos
El banco estadounidense redujo su previsión para el oro en el cuarto trimestre de 2026 de 6.000 a 4.500 dólares por onza, un ajuste del 25% que refleja la presión del dólar y la estabilidad de los rendimientos de los bonos. La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los inversores, pero no provocó un desplome abrupto gracias a que otras firmas mantienen expectativas más optimistas. La UBS, por ejemplo, sostiene un objetivo a doce meses de hasta 5.200 dólares, lo que subraya la división entre los grandes bancos.
El mercado descuenta con un 77% de probabilidad que la Reserva Federal mantenga los tipos sin cambios en julio, después de que los datos de empleo de junio sorprendieran a la baja con solo 57.000 nuevas plazas. Esa debilidad laboral había alentado la esperanza de un giro más dovish, pero la incertidumbre sobre el calendario de los recortes sigue pesando.
Cotizaciones actuales y RSI dispares
En estos momentos, el oro se negocia en torno a los 4.141 dólares, según las referencias de JPMorgan, mientras que el servicio especializado Kettner Edelmetalle sitúa el precio en 4.175,90 dólares, prácticamente sin cambios respecto al día anterior. La diferencia obedece al horario de las transacciones: el lunes el cierre fue de 4.155,70 dólares.
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En términos semanales, la ganancia oscila entre el 3,33% que reporta JPMorgan y el 3,83% que calcula Kettner. En cambio, el balance mensual sigue en terreno negativo, entre el 4,08% y el 4,55%. Desde enero, el metal acumula un descenso del 3,82%. El índice de fuerza relativa (RSI) se mueve en zona neutral: 45,9 según Kettner y 44,7 según JPMorgan, sin señales de sobrecompra ni de pánico vendedor.
El lastre de la Fed y la resistencia técnica
La política restrictiva de la Reserva Federal continúa siendo el principal freno para el oro. Los tipos reales más altos, un dólar que se fortalece —el índice DXY sube un 0,3%— y la rentabilidad del bono estadounidense a diez años en el 4,45% restan atractivo al activo que no ofrece intereses. El dólar encarece la materia prima para los compradores fuera de EE.UU., mientras que la deuda pública compite directamente como refugio.
En el plano técnico, la resistencia se sitúa entre 4.200 y 4.225 dólares, un muro que el oro no ha logrado superar. El soporte inmediato se encuentra en la banda de 4.100 a 4.130 dólares. Tras haber caído un 26,14% desde el máximo de 52 semanas (5.626,80 dólares alcanzado en enero), el metal se encuentra ahora apenas un 6,52% por encima del mínimo de octubre (3.901,30 dólares). Es decir, más cerca del suelo que del techo.
El peor trimestre en décadas y la paradoja de los conflictos
El segundo trimestre de 2026 fue excepcionalmente malo. A pesar del estallido de un conflicto bélico en Oriente Próximo —que en teoría debería haber impulsado la demanda de refugio—, el oro perdió cerca de un 23% respecto al récord de enero. Los analistas de Kettner Edelmetalle apuntan a las apuestas apalancadas de especuladores sin experiencia como el detonante del desplome: cuando el sentimiento cambió, esos inversores se vieron forzados a liquidar posiciones en tropel, acelerando la caída.
Demanda física: el contrapeso que aguanta
Frente a la volatilidad especulativa, la demanda de oro físico se mantiene robusta. Según los datos de GOLD.DE Insights, en junio el 94% de las consultas de usuarios se dirigieron a compras, frente al 6% a ventas. Un año antes la proporción era del 90% frente al 10%. El encarecimiento del metal ha provocado un desplazamiento hacia formatos más asequibles: la barra de 1 gramo lidera las preferencias, seguida del lingote en tableta y la onza troy.
En el mercado asiático, la demanda institucional también aporta soporte. En la Bolsa del Oro de Shanghái se paga una prima de unos 20 dólares sobre el precio internacional, procedente no del sector joyero sino de la compra de lingotes de gran tamaño por parte de instituciones. Además, múltiples bancos centrales continúan incrementando sus reservas, aunque los ETF de oro registran salidas netas, lo que revela un comportamiento divergente entre los inversores de largo y corto plazo.
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El oro se desacopla del petróleo y gana poder diversificador
Una tendencia estructural que los analistas destacan es la progresiva ruptura de la histórica correlación entre el oro y el crudo. Según Kettner, esa relación ha caído hasta aproximadamente 0,15 y en ocasiones se vuelve negativa, frente al fuerte vínculo de las décadas de 1970 y 1980. Para las carteras, esto implica que el oro ofrece ahora una diversificación más genuina que antaño.
A la espera de las actas de la Fed
El próximo hito para el mercado llegará el miércoles, cuando la Reserva Federal publique las minutas de su reunión del 16 y 17 de junio. Los operadores buscan pistas sobre el debate interno en torno a la inflación y la senda de los tipos. Mientras tanto, el ISM de servicios de junio se moderó a 54,0 puntos desde los 54,5 anteriores, un dato que da argumentos a quienes piden un giro expansivo pero que no bastó para que el oro perforara la resistencia de los 4.200 dólares.
El metal precioso sigue, pues, en terreno de nadie. La consolidación entre soporte y resistencia podría prolongarse hasta que el banco central estadounidense ofrezca señales más claras. De momento, la recuperación avanza a paso lento, sin sobresaltos, pero también sin la contundencia que muchos desearían.
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