Oro: la paradoja del refugio que no logra levantar el vuelo
Published on 07/08/2026 at 12:03 | Redaktion boerse-global.de
El oro se encuentra en una tesitura inusual: la escalada militar entre Estados Unidos e Irán debería disparar la demanda de activos refugio, pero el metal precioso se mantiene un 26% por debajo de su récord histórico de enero, rondando los 4.120-4.140 dólares por onza. La razón de esta aparente contradicción hay que buscarla en la política monetaria de la Reserva Federal y en el comportamiento de los inversores institucionales, que siguen drenando capital de los fondos cotizados (ETF) del metal.
El conflicto en Oriente Próximo se ha agravado con los bombardeos estadounidenses contra aproximadamente 80 objetivos iraníes y los misiles de respuesta de Teherán sobre bases de EE.UU. en Bahréin y Kuwait. En este contexto, el oro ha subido un 2,71% en la semana, hasta los 4.120 dólares. Sin embargo, el repunte no ha logrado borrar la distancia con el máximo histórico de 5.598 dólares alcanzado en enero, cuando el miedo a un corte en el suministro energético por el cierre del estrecho de Ormuz llevó el metal a cotas nunca vistas.
Los inversores institucionales, lejos de sumarse a la compra, han seguido reduciendo su exposición. Según datos del World Gold Council, los ETF de oro perdieron 16 toneladas en mayo, una tendencia que se ha intensificado en junio. En la actualidad, cerca de 298 toneladas de oro en estos fondos cotizan cerca de la cota de los 4.000 dólares, en terreno negativo, lo que limita cualquier intento de rally sostenido. Las entradas netas a 90 días, que a finales de febrero superaban los 30.000 millones de dólares, se han dado la vuelta y se mueven ahora entre -5.000 y -10.000 millones de dólares.
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El freno principal lo impone la Fed. El mercado descuenta con un 56% de probabilidad una subida de tipos en septiembre, según la herramienta FedWatch de la CME. El cambio de expectativas ha sido radical: en enero se anticipaban recortes, pero la inflación se ha acelerado desde el 2,4% hasta un 4,2% interanual en mayo, el nivel más alto desde abril de 2023. El dato, publicado el 10 de junio por el Departamento de Trabajo, refleja el impacto del encarecimiento de la energía y las perturbaciones en las cadenas de suministro globales. El acta de la reunión de junio de la Fed, que se publica esta semana, será escrutada en busca de pistas sobre la senda de tipos, especialmente ahora que el banco central estadounidense está presidido por Kevin Warsh.
A esto se suma que la rentabilidad del bono estadounidense a diez años se mantiene firme en torno al 4,45%, haciendo menos atractivo un activo que no ofrece intereses. Las nuevas sanciones de Washington contra el petróleo iraní amenazan con agravar las presiones inflacionistas, reforzando el discurso hawkish de la Fed. En el lado positivo, el mercado laboral muestra signos de debilidad: solo se crearon 57.000 puestos de trabajo en el último mes, un dato que, combinado con la tensión geopolítica, proporciona cierto soporte al oro.
Los bancos centrales y el factor asiático
A pesar de la sangría en los ETF, la demanda estructural de los bancos centrales sigue apuntalando el metal. El Banco Popular de China encadenó en junio su vigésimo mes consecutivo de compras, elevando sus reservas a más de 75 millones de onzas, en una estrategia evidente de diversificación frente al dólar. También los inversores asiáticos, especialmente en China y la India, mantienen un flujo positivo hacia los ETF de oro, movidos por la preocupación por la depreciación de sus monedas y por una tradición cultural que valora el metal como depósito de valor.
En el plano técnico, el oro se mueve dentro de un canal bajista desde el máximo de enero. La zona de los 4.200 dólares actúa como resistencia clave; superarla podría dar impulso a una recuperación más amplia. Por abajo, el soporte inmediato se sitúa en los 4.141 dólares, coincidiendo con la línea media del canal. Si este nivel cede, el siguiente objetivo teórico sería la zona de los 2.575 dólares, marcada por una formación de hombro-cabeza-hombro. De momento, la convergencia de la geopolítica y la política monetaria mantiene al metal en un estrecho rango de consolidación entre los 3.800 y los 4.200 dólares, a la espera de un catalizador claro que rompa el empate.
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