Oro: la tormenta perfecta de tipos, dólar y distensión frena al metal pese al récord de compras de los bancos centrales
23.06.2026 - 03:34:12 | boerse-global.de
El oro se mueve en una encrucijada inusual. La onza cotiza en torno a los 4.210 dólares, un 25% por debajo del máximo histórico alcanzado en enero, cuando superó los 5.600 dólares. Desde enero, el retroceso acumulado supera el 3%. Sin embargo, la demanda de los bancos centrales no solo se mantiene, sino que se acelera: en abril las autoridades monetarias sumaron 19 toneladas netas, con Polonia a la cabeza (14 toneladas), según los datos más recientes del World Gold Council. El contraste entre el precio y los flujos oficiales no podía ser más marcado.
El principal lastre para el metal precioso llega desde la Reserva Federal. El nuevo presidente, Kevin Warsh, ha mantenido el tipo de interés oficial en el rango de hasta el 3,75%, defraudando las expectativas de recortes que manejaba el mercado. Casi la mitad de los miembros del FOMC considera necesaria al menos una subida adicional este año, y los futuros sobre tipos asignan una probabilidad del 70% a un incremento para septiembre. La postura agresiva fortalece el dólar y encarece el oro, un activo que no ofrece rendimiento.
A la presión monetaria se suma una distensión geopolítica que reduce el atractivo del oro como refugio. Estados Unidos e Irán alcanzaron en Suiza un acuerdo de hoja de ruta para un pacto definitivo en un plazo de 60 días. Como consecuencia, el estrecho de Ormuz se ha reabierto de forma permanente, lo que ha hundido el crudo Brent por debajo de los 80 dólares. El descenso de los costes energéticos modera la inflación y resta urgencia a la cobertura que proporciona el metal amarillo.
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Pero mientras la macroeconomía juega en contra, la demanda estructural no da tregua. La encuesta del World Gold Council revela que el 89% de los gestores de reservas prevé aumentar sus tenencias de oro en los próximos doce meses, y un récord del 45% planea hacerlo de forma activa. El detonante fue la congelación de las reservas rusas en divisas por parte de Occidente en 2022. Desde entonces, países como China han acelerado sus compras —el gigante asiático encadena 18 meses consecutivos de adquisiciones netas— y casi tres cuartas partes de los bancos centrales consultados tienen intención de reducir sus posiciones en dólares. A Polonia y China se suma la República Checa, que también incrementa sus reservas. En el lado vendedor destacan Rusia, por la presión financiera de la guerra, y Turquía, que utiliza el oro para apuntalar la lira.
La demanda asiática no se limita a los bancos centrales. Los inversores particulares chinos importaron 163 toneladas en mayo, la cifra más alta en más de dos años, y las importaciones acumuladas en los cinco primeros meses del año se dispararon un 76%. Los ciudadanos de la República Popular buscan proteger su patrimonio de la depreciación del yuan. Este vigor compensa la debilidad de India, donde el gobierno penaliza la compra de oro con aranceles del 15%.
Las grandes firmas de inversión han reaccionado al entorno restrictivo con recortes en sus previsiones. Morgan Stanley ha reducido su objetivo para el cierre de 2026 a 5.200 dólares, mientras que Goldman Sachs lo ha fijado en 4.900 dólares. Ambos bancos citan la política monetaria dura y las salidas de capital de los ETF de oro como factores clave. No obstante, Goldman mantiene un pronóstico estructural positivo: su nuevo modelo estima que los bancos centrales comprarán una media de 60 toneladas mensuales durante 2026, un ritmo que sostendría el precio a medio plazo.
A corto plazo, el mercado se juega la siguiente carta esta misma semana con la publicación del índice PCE, la medida de inflación preferida de la Fed. Si el dato supera las previsiones, la presión vendedora sobre el oro se intensificará. Sin embargo, mientras los bancos centrales sigan acaparando lingotes y la desdolarización avance, el suelo del metal precioso parece más firme de lo que sugiere la cotización actual. El camino de vuelta a los récords de enero seguirá cerrado hasta que la Fed afloje el pie del freno.
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