Rocket Lab: el pulso entre la sobreventa técnica y los 8.000 millones de Iridium
Published on 07/24/2026 at 13:12 | Redaktion boerse-global.deLa cotización de Rocket Lab USA se ha convertido en un termómetro de las contradicciones del mercado espacial. Mientras la compañía acumula contratos millonarios y su cartera de pedidos roza los 2.200 millones de dólares, la acción se desplomó más de un 50% desde su máximo de 151 dólares alcanzado en mayo. El jueves cerró en 69,99 dólares, con un leve repunte del 0,34% que apenas alivia la presión de las últimas semanas.
El indicador de momento no engaña: el RSI de 14 días se sitúa en 34,4 puntos, claramente en territorio de sobreventa. El precio cotiza un 32,42% por debajo de su media móvil de 50 sesiones, situada en 103,57 dólares. Sin embargo, en términos interanuales el valor aún acumula una ganancia del 45,42%, lo que sugiere que el actual correctivo es más una digestión de las fuertes subidas previas que un cambio de tendencia estructural.
El dilema de la valoración: 66 veces ingresos
El principal foco de controversia entre los analistas reside en la valoración. Incluso tras el desplome, Rocket Lab cotiza a aproximadamente 66 veces sus ingresos anuales. En el ejercicio 2025, la compañía facturó 601,8 millones de dólares, un 38% más que el año anterior, pero registró unas pérdidas netas de 198,2 millones. En el primer trimestre de 2026, los ingresos crecieron un 63,5% hasta los 200,3 millones, mientras que el quebranto se redujo un 25,7%, hasta 45 millones.
Piper Sandler inició la cobertura con una recomendación neutral y un precio objetivo de 83 dólares, argumentando que el riesgo que asume un negocio aún no rentable no justifica la prima actual. No obstante, el consenso de los 21 analistas que siguen el valor es más optimista: 17 recomiendan comprar, y la mediana de los objetivos se sitúa en 120 dólares, muy por encima del nivel actual.
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El contrato de la Fuerza Espacial que refuerza la tesis de crecimiento
El 20 de julio, la Fuerza Aérea de Estados Unidos adjudicó a Rocket Lab un contrato a precio fijo de 266 millones de dólares para realizar doce lanzamientos suborbitales con el cohete Electron desde el puerto espacial del Pacífico en Alaska, con opción a seis misiones adicionales. Los vuelos deberán completarse antes de diciembre de 2028. Este encargo se suma a otro contrato previo de 190 millones que la misma agencia había concedido a la compañía a principios de año.
La noticia impulsó la acción el 22 de julio, aunque el repunte no logró revertir la tendencia bajista de las últimas semanas. El verdadero catalizador que explica el castigo bursátil es otro: la adquisición de Iridium Communications por unos 8.000 millones de dólares, anunciada a finales de junio.
Iridium: la apuesta estratégica que divide al mercado
Rocket Lab pagará 54 dólares por cada acción de Iridium, en una operación que transformará al fabricante de cohetes en un proveedor integral de servicios espaciales. La compañía obtuvo un préstamo puente de 3.600 millones de dólares, sindicado por Deutsche Bank y Wells Fargo, del cual unos 2.100 millones se destinarán a refinanciar la deuda existente de Iridium.
El movimiento estratégico es claro: Iridium generó 225,2 millones de dólares de ingresos en el segundo trimestre de 2026, aunque su margen neto se redujo del 13,2% al 10,5%. La fusión proporciona a Rocket Lab acceso inmediato a ingresos recurrentes por servicios satelitales y al espectro de banda L, pero la financiación mediante deuda ha generado dudas sobre la solidez del balance a corto plazo.
La operación también coincidió con la venta de acciones por parte del consejero delegado, Peter Beck, por valor de 465 millones de dólares, un movimiento que algunos inversores interpretaron como una señal de falta de confianza, aunque desde la compañía lo atribuyen a necesidades de planificación patrimonial.
El contrapunto de los grandes contratos
Más allá de la volatilidad bursátil, la cartera de pedidos de Rocket Lab ofrece una visión de medio plazo sólida. En diciembre de 2025, la Agencia de Desarrollo Espacial de EE.UU. encargó a la compañía la construcción de 18 satélites para seguimiento de amenazas hipersónicas por 816 millones de dólares, el mayor contrato individual de su historia. A ese se suma otro pedido de satélites por 515 millones.
Además, a finales de junio, la NASA adjudicó a Rocket Lab dos misiones dentro del programa VADR —PolSIR y TSIS-2— que requerirán tres lanzamientos Electron en 2027 y cuyo valor total podría alcanzar los 300 millones de dólares en una década.
Neutron, el cohete que definirá el futuro
La compañía continúa avanzando en el desarrollo del cohete de clase media Neutron, cuyo primer vuelo está previsto para finales de 2026. El motor Archimedes superó recientemente una prueba generando alrededor de 1,5 millones de libras de empuje, y el motor de vacío AVac para la segunda etapa también fue probado con éxito. No obstante, el calendario ha sufrido retrasos, incluida una rotura de tanque que obligó a reprogramar los ensayos.
Beck ha reiterado que el lanzamiento no se producirá hasta que el vehículo esté listo, sin comprometer una fecha concreta. La entrada en servicio de Neutron es clave para que Rocket Lab pueda competir en el segmento de cargas medianas y reducir su dependencia del Electron, un cohete ligero con capacidad limitada.
El factor SpaceX y el presupuesto de defensa
El contexto competitivo también juega a favor de Rocket Lab. La salida a bolsa de SpaceX en junio, bajo el ticker SPCX, ha estado marcada por la volatilidad: sus acciones cayeron a la mitad desde el máximo histórico, lastradas por unas pérdidas trimestrales de 4.280 millones de dólares y el retraso del último vuelo de prueba del Starship.
Paralelamente, la Fuerza Espacial de EE.UU. ha incrementado su presupuesto para seguridad nacional de 5.600 a 17.000 millones de dólares, una señal de que las agencias gubernamentales buscan diversificar sus proveedores de lanzamiento más allá de SpaceX. Rocket Lab, con su historial de fiabilidad en el Electron y su creciente capacidad de fabricación de satélites, se perfila como uno de los beneficiarios naturales de esta tendencia.
La cita del 10 de agosto
El próximo hito para los inversores será el 10 de agosto, cuando Rocket Lab publique los resultados del segundo trimestre de 2026 tras el cierre del mercado. El mercado prestará especial atención a si la compañía mantiene el ritmo de crecimiento del primer trimestre y a cualquier actualización sobre el progreso de Neutron y la integración de Iridium.
Si los números confirman la tendencia alcista de los ingresos, el debate sobre la valoración podría pasar a un segundo plano, al menos temporalmente. Hasta entonces, la acción se mueve en un delicado equilibrio entre los indicadores técnicos de sobreventa y la incertidumbre que genera la mayor operación corporativa en la historia del sector espacial privado.
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