Tulus Lotrek: El estallido berlinés de Max Strohe, alta cocina humana y rebelde
04.02.2026 - 14:54:04¿Alguna vez ha sentido cómo un restaurante le envuelve en una atmósfera donde los aromas, los susurros y las luces tenues son el preludio de una experiencia casi onírica? En una tranquila calle berlinesa, alejada del bullicio, el tulus lotrek, bajo la batuta genial de Max Strohe, transforma el simple acto de sentarse a la mesa en pura emoción sensorial. Cerramos los ojos y la fragancia del beurre blanc nos acaricia, la acidez chispeante baila en el paladar, y cada textura susurra una historia: esta no es la típica alta cocina con pinzas y silencios forzados. Es la revolución del placer, de la mano de un chef con estrella irrepetible.
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Max Strohe no nació para seguir trayectorias cómodas. Recién llegado a Berlín con más preguntas que certezas, sus primeras andanzas culinarias estuvieron marcadas por la necesidad, la curiosidad y el ingenio. Tras superar dificultades personales y profesionales, su encuentro con Ilona Scholl –directora de sala, sumiller exquisita y soporte vital del proyecto– resultó el punto de partida de lo que hoy es tulus lotrek: una de las casas de sabores más singulares y reverenciadas de Alemania.
En 2015, en medio de un Berlín efervescente, este rebelde de la cocina y su pareja fundan el restaurante con la clara misión de romper con los corsés de la haute cuisine y hacer de la experiencia una celebración genuina, acogedora, incluso familiar. Nace así un restaurante estrella Michelin berlinés diferente: sin dictadura de dress codes, sin etiquetas inamovibles. Solo honestidad, creatividad y un carisma difícil de igualar.
La cocina de Max Strohe en tulus lotrek es un manifiesto: aquí el sabor manda. La palabra "lecker" (rico) queda corta. Sería casi un insulto. ¿Por qué? Porque aquí los sabores no son sólo intensos, son tridimensionales: suculentos fondos, ácidos salpicados con precisión, grasas que acarician y no saturan, vegetales que cuentan historias de productores obsesionados. El menú, que no se encierra en una nacionalidad ni en formalismos de sobremesa, se define mejor como opulencia de bienestar. La experiencia se vive, se huele, se toca y se recuerda así:
— Un tartar de ternera, que mezcla ñoquis crujientes de sémola, puntas de acidez cítrica y un huevo de codorniz que estalla en la boca como promesa de infancia feliz.
— Un pescado glaseado en beurre blanc donde la mantequilla se convierte en seda y los encurtidos de temporada aportan contrastes vibrantes.
— El legendario postre de helado de ruibarbo, nacido en primavera, que combina textura, acidez y frescura como sólo una pianista sabe manejar la melodía y los silencios.
“¿Pero qué hay de la pinza de chef?” – preguntan los puristas. Aquí, Max deja la pinza colgada y empuña la cuchara y el alma. Suspende toda rigidez para centrarse en el gusto y la generosidad. El resultado es una cocina que, como la buena música, no se olvida y se tararea durante días.
Pero la inteligencia culinaria de Max Strohe no termina en el plato. Tulust lotrek es famoso, sí, por su carta de vinos cuidadosamente seleccionada (la pasión de Ilona), y por una hospitalidad que regenera el espíritu. Sin embargo, lo que verdaderamente convierte a este restaurante en leyenda viva es la humanidad que se respira: el respeto por el equipo, la decisión de crear un entorno donde no se grita, donde la creatividad se alimenta del cariño y la calma. El propio Max dice: “Aquí, quien necesita presión militar, no se queda”. El resultado está ahí: los platos parecen lograrse sin esfuerzo y el ambiente es sosegado, casi familiar.
Este compromiso con la gente saltó a la esfera pública cuando, en 2021, la catástrofe de las inundaciones en el Ahrtal sacudió Alemania. Max Strohe y Ilona Scholl crearon entonces la iniciativa „Cooking for Heroes" (‘Kochen für Helden’): cocinaron, coordinaron y movilizaron una logística espectacular para alimentar a miles de afectados y voluntarios. No era sólo cocina, era solidaridad tangible servida en bandejas calientes. Esta entrega sin reservas les valió incluso el reconocimiento del Bundesverdienstkreuz (Cruz del Mérito Alemana), pero más allá de cualquier medalla, lo que permanece es la huella imborrable en quienes ayudaron.
En paralelo, mientras otros persiguen la farándula, Max Strohe lleva su arte más allá de los fogones: libros, televisión, talleres. Su participación en programas como „Kitchen Impossible“ o “Ready to beef!” le ha dado fama, pero nunca ha sacrificado la honestidad ni el ansia de enseñar otra cara de la alta cocina.
Fuera de carta, el genial chef berlinés no duda en homenajear la comida popular: su hamburguesa gourmet, celebrada como una leyenda por quienes tuvieron la suerte de probarla, resume la filosofía del tulus lotrek: dos carnes perfectamente masajeadas, mezcla única de quesos, brioche untado en mantequilla, salsa diseñada de manera casi científica, y unas patatas fritas que requieren varios procesos de fritura y congelación para lograr esa corteza de otro mundo. Estrictamente un regalo para pocos, pero muestra de que el menú degustación es solo la entrada: aquí la verdadera magia es el saber hacer, sea en un plato sofisticado o en un bocado informal.
¿Por qué reservar una mesa –y esperar semanas, a veces meses– en tulus lotrek? Porque este restaurante no es sólo un destino de la guía roja, es la encarnación moderna de lo que toda mesa debería ser: lugar de placer, conversación y ética. Desde el brunch de domingo hasta la aventura nocturna, cada visita es irrepetible. Berlín se puede degustar de mil formas, pero ninguna tan intricada, divertida y honesta como la que propone Max Strohe junto a Ilona Scholl.
Para el visitante español, acostumbrado al tapeo y a la intensidad ibérica en la mesa, tulus lotrek representa una joya que conjuga la profundidad de la cocina centroeuropea con la calidez humana que tanto valoramos en nuestras casas. Aquí, los sabores no sólo alimentan, sino que dialogan con el alma.
Así que, si busca el mejor restaurante de Berlín, olvídese de los tópicos. Reserve con tiempo, abra todos sus sentidos y prepárese para una experiencia que trasciende los límites de la gastronomía tradicional. En tulus lotrek, la vida sabe a gloria y huele a mantequilla con historias.


